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¿Por qué un festival de cine LGBT?

La pregunta sirvió como excusa para conversar con dos especialistas en cine LGBT que integraron el jurado de la última edición del festival “Llamale H”. Producciones de Francia, México y Suecia triunfaron en las categorías “largometrajes de ficción” y “documentales”.

“La edad atómica” fue la película ganadora de la categoría “largometrajes de ficción”. (Imagen vía La Naranja Corleone)

“La edad atómica” (Francia) fue la película ganadora de la categoría “largometrajes de ficción”. (Imagen vía La Naranja Corleone)

 

Por Leandro Fogliatti (SentidoG)

(Montevideo) El pasado fin de semana concluyó la séptima edición de “Llamale H”, el Festival Internacional de Cine sobre Diversidad Sexual y Género que durante nueve días proyectó más de cincuenta películas de temática LGBT, provenientes de 20 países, entre otras actividades culturales. “La edad atómica” (Francia) fue la ganadora de la sección largometrajes de ficción, mientras que el regreso de los documentales al festival estuvo coronado por el triunfo de “Morir de pie” (México) y la mención especial de “Arrepentidos” (Suecia).

Las ganadoras

Para este año, el festival “Llamale H” conformó un jurado internacional, integrado por periodistas, críticos, realizadores, productores y gestores culturales, en quienes recayó la difícil tarea de valorar lo mejor de la séptima edición. Así, Pascale Ourbih (Francia), Alejandra Trelles (Uruguay) y Véronique F. Courtois (Francia) tuvieron la responsabilidad de elegir a la película ganadora de la categoría “largometraje de ficción”, en tanto que Enrique Buchichio (Uruguay), Yesika Mena (México) y Pepi Gonclavez (Uruguay) hicieron lo propio para la categoría “documentales”.

Largometraje de ficción: “La edad atómica”, de Héléna Klotz. Francia. 2012.

Víctor y Rainer son dos jóvenes amigos que se dirigen a París para vivir una noche en la ciudad. La película capta el carácter de estos hombres jóvenes, buscando a tientas su camino a través de su despertar sexual, mientras negocian su delicado y a la vez fuerte lazo de amistad.

Documental: “Morir de Pie”, de Jacarandá Correa. México. 2011.

Crudo relato de un personaje único, un luchador social que se aferró a la vida transformándose físicamente en un Che Guevara a la mexicana. Curiosamente, su lucha más importante se inicia cuando abandona la causa social para enfrentar la personal: aceptarse como una mujer e iniciar un largo proceso para que la sociedad le permita ser lo que es.

Documental (mención especial): “Arrepentidos”, de Marcus Lindeen. Suecia. 2010.

Aunque nacieron como hombres, Mikael y Orlando cambiaron de sexo para convertirse en mujeres. Ahora, con algo más de 60 años, se encuentran por primera vez para hablar de sus vidas y de una cuestión que ambos lamentan compartir: su reasignación sexual.

 

¿Es necesario un festival de cine LGBT?

Con los avances legislativos en torno a la legitimación de las parejas del mismo sexo que se están registrando en varios países del mundo (y su consecuente impacto social), y con una mayor inclusión de las problemáticas LGBT en productos culturales orientados al gran público, como lo demuestran las películas que han triunfado recientemente en los festivales de Cannes y San Sebastián, ¿es necesario un festival de cine LGBT?

La pregunta surgió cuando SentidoG tuvo la oportunidad de dialogar con dos de las especialistas en cine LGBT que integraron el jurado de la séptima edición de “Llamale H”: Véronique F. Courtois, francesa, guionista, directora y dueña de la compañía de distribución y producción “Casque D’or Films”, en Los Ángeles (Estados Unidos); y Yesika Mena, mexicana, productora de cine y proyectos culturales, y socia fundadora de la agencia de gestión cultural “Las Espigadoras”, en Madrid (España).

Para Yesika Mena, “por un lado está la parte cultural, la parte artística, que todos apreciamos; pero, al mismo tiempo, uno de los papeles fundamentales de este tipo de festivales es colaborar con la diversidad de la oferta cultural, y probablemente también con la creación de públicos críticos, porque en este mundo audiovisual al que nos enfrentamos permanentemente hace falta un poco de educación para intentar discernir entre una cosa y otra. Y, si accedemos a ese tipo de contenidos, es gracias a estos festivales”.

“Creo que los festivales LGBT son necesarios, pero sus organizadores están teniendo muchos problemas para conseguir películas”, opina Véronique F. Courtois. “Y hay dos razones. Por un lado, se están produciendo menos películas gays, porque es muy difícil ganar dinero con ellas. Pero también, y por la misma razón, los productores están pidiendo más dinero para mostrar sus películas, y los festivales no suelen contar con la financiación suficiente”.

Consultada por una alternativa para este planteo, Courtois propone abrir la programación de los festivales a proyectos que sean más independientes. “Con esto no quiero decir que cualquier persona puede hacer una película, pero creo que hay que dar la oportunidad a mucha más gente de mostrar lo que están haciendo, y no solamente incluir películas con artistas conocidos o producciones con un gran equipo de ventas detrás”.

Por su parte, Mena se refirió al momento que atraviesa el documental, género por el que fue invitada a participar del jurado de “Llamale H”. “En todos los festivales, ya sean grandes o pequeños, se nota un crecimiento del formato documental. Y en cuanto a la temática LGBT, yo creo que hoy día es más fácil la creación de documentales por todas las herramientas tecnológicas que tenemos (hoy cualquiera puede hacer un vídeo con su teléfono). La creación, en cuanto a cantidad, es abismal. Es que hace falta contar historias para ver qué hay del otro lado y enriquecernos culturalmente”.

Finalmente, y en cuanto a los productos de ficción, Courtois, señaló que “antes que nada, una película debe juzgarse por su historia, por sus personajes. Después, si los personajes son gays, bárbaro”. Y destacó algunas diferencias en lo que se interpreta como “cine gay” en los diferentes mercados. “En los Estados Unidos, la comunidad gay quiere ver películas con sus historias, y hay más estereotipos. El cine LGBT de Europa, en cambio, es un poco más general, se incluyen temas del ser humano en general, no solamente historias de amor de nuestra comunidad”.

 

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