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Colegio de Málaga se niega a reconocer identidad de niña trans

Fuente: Ragap

Pilar Sanchez, la madre de Gabi asegura que "ella es mi leiv motiv de esta causa porque soy el instrumento que tiene para defenderse".

Pilar Sanchez, la madre de Gabi asegura que “ella es mi leiv motiv de esta causa porque soy el instrumento que tiene para defenderse”.

El pasado mes de octubre se hizo pública la situación de tres menores transexuales que no eran reconocidos como tales en las escuelas de la ciudad española de Málaga. Los padres denunciaron públicamente la situación a la que se enfrentaban en estos colegios malagueños, dos concertados y uno público. Dos de ellos rectificaron enseguida, después de que el caso llegara a la fiscal andaluza encargada de los casos de violencia contra la mujer y de discriminación sexual de género, Flor de Torres. Pero el tercero, un colegio religioso, nunca llegó a seguir las recomendaciones de la Fiscalía de Violencia de Género. Dos meses después la pequeña, de seis años, sigue sin poder ir al colegio con el uniforme femenino con falda, utilizar los baños de las niñas o constar con su nombre femenino en las listas de clase.

Ni las recomendaciones de Educación, ni la posibilidad de una denuncia de la Fiscalía, ni la petición de la Asociación de Transexuales de Andalucía, ni, desde luego, el deseo expreso de la niña y sus padres, han podido hacer cambiar de opinión al patronato del Colegio San Patricio de Málaga. En una reunión celebrada con presencia del Obispo de Málaga, Jesús Catalá, la institución se reafirma en negarse a tratar a una menor transexual de seis años como niña.

“El alumno está perfectamente integrado, es feliz y trabaja bien”, ha sido la consideración del secretario técnico de la organización, el abogado Francisco José González. “Es un niño. Es un varón. Se llama Gabriel y le decimos Gabi. ¡Cómo lo vamos a discriminar!”. El patronato ha ofrecido a los padres llamar a la alumna con un diminutivo neutro, que lleve un uniforme unisex (siempre con pantalones) y que utilice los aseos específicos de cada aula. Una propuesta que no se ajusta a la petición de los padres. Chrysallis, la asociación de familias de menores transexuales que está apoyando a la familia en este caso, ya ha pedido a través de la prensa local que la Fiscalía tome medidas y denuncie al colegio, tanto por la discriminación como por haber vulnerado la intimidad de la menor al utilizar para el caso informes médicos y psicológicos privados que los padres habían aportado al centro.

Con tan sólo seis años, Gabi está en el centro de la polémica. De un lado, los padres del colegio, la dirección del centro, la organización patronal que aglutina a los centros católicos de Andalucía, la Unidad de Transexualidad e Identidad de Género del Hospital Carlos Haya y hasta el propio sindicato UGT. Consideran que la Junta de Andalucía y la Fiscalía han politizado el tema de la menor transexual y que están vulnerando los derechos de los 800 alumnos que tiene este centro educativo que depende del obispado malacitano de llevarse a cabo la retirada de las ayudas públicas, como advierten desde Educación, que ya ha iniciado los trámites del expediente sancionador. La Asociación de Padres y Madres del centro han convocado hoy una concentración ante las puertas del colegio, a la que le seguirá una concentración ante la delegación de Educación porque sienten que los derechos de sus hijos se ven vulnerados por un tema individual.

Aseguran que a Gabi se le permite usar el baño para minusválidos (que es neutro), que lleve el pelo largo y se le trata con cariño e incluso comentan que la madre, Pilar Sánchez, sabía perfectamente cuales son las normas del centro porque ella también estudió allí y todos los años, al inicio del curso, los padres deben firmar el Reglamento Orgánico de Funcionamiento (ROF). El centro mantiene la negativa de que Gabi lleve el uniforme femenino con falda de tabla de cuadros en tonalidades verdosas e insisten en los pantalones grises de la equipación masculina. Por eso, todos los días, Gabi y sus hermanos van al colegio en chándal.

Sánchez cuenta que cuando lleva a sus hijos al colegio “soy la comidilla, hay miradas que se te clavan y lenguas que cortan, pero a la vez hay manos que aprietan, y esa es mi fuerza”. A veces se siente hundida y con ganas de desistir, pero “cuando veo a mi hija se me llena el tanque de fuerza, ella es mi leit motiv de esta causa porque soy el instrumento que tiene para defenderse. En el momento que sepa que mi hija está sufriendo la quito del colegio pero yo quiero que sigan ahí y lo que parecen no comprender algunos es que a mi me afecta también que quiten el concierto, que tengo tres hijos estudiando allí”, asegura la madre de Gabi.

Por su parte, el consejero de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, ha revelado esta semana que se iniciará “rápidamente” el expediente para quitar el concierto al colegio San Patricio por el caso del menor transexual. Según ha dicho, el expediente se inicia por “lesionar” los derechos de un menor y por el hecho de que el centro escolar haya utilizado “informes médicos y privados que aportó la familia para intentar resolver este conflicto en otras instancias”.

En su opinión, existe “un claro incumplimiento de las instrucciones del procedimiento emitidas por la Junta de Andalucía que se sustentan en informes clínicos y psicológicos así como las propias recomendaciones de la Fiscalía”. En este sentido, ha dicho que el colegio “ha obstruido la labor de la inspección”. Como consecuencia de todo ello, ha anunciado el inicio del procedimiento por si “estos hechos se revelan constitutivos de causas suficientes de incumplimientos de las obligaciones del concierto en vigor”.

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