Your message has been sent, you will be contacted soon

Call Me Now!

Cerrar
Inicio » .resaltado » Entrevista al elenco de El Cabaret de los Hombres Perdidos

Entrevista al elenco de El Cabaret de los Hombres Perdidos

Por Esteban Rico (SentidoG)

El Cabaret de los Hombres Perdidos, la exitosa y premiada obra de temática gay en su 3° temporada en el teatro Moliere.

El Cabaret de los Hombres Perdidos, la exitosa y premiada obra de temática gay en su 3° temporada en el teatro Moliere.

 

El Cabaret de los Hombres Perdidos es un musical escrito por los franceses Cristian Siméon y Patrick Laviosa, sobre una idea original del creador Jean-Luc Revol. La adaptación local de la obra se estrenó a mediados de 2012 con dirección de Lía Jelin y las actuaciones de Omar Calicchio, Diego Mariani, Esteban Masturini y Roberto Peloni en el teatro Molière, del barrio porteño de San Telmo.

Durante el transcurso de sus tres temporadas, la obra ha recibido excelentes críticas, muy buena recepción del público y una gran cantidad de premios, entre ellos el María Guerrero y el Trinidad Guevara como revelación para Esteban Masturini, además de haber sido la gran ganadora en la entrega de los Premios Hugo al teatro musical del año pasado, donde se alzó con el galardón más importante, el Hugo de Oro.

Luego de haber recibido la visita de los autores de la obra y de haber iniciado la tercera y por el momento última temporada del espectáculo, Diego Mariani, Esteban Masturini y Omar Calicchio se sentaron a hablar con SentidoG acerca del éxito de la obra, de la emocionante noche de los Premios Hugo y de la aceptación del teatro de temática gay por parte del público.

 

¿Cómo les llegó la obra?

DM: La obra me la ofrece Omar en el 2011, yo estaba en EE.UU haciendo un espectáculo y él me manda un video para que viese. Por lo poco que pude ver, le digo a Omar “no quiero que hagamos la obra de los putos locos”. Tenía miedo que fuese la típica obra que está enfocada en la mariconeada, me interesaba enfocar el tema desde un lugar más profundo. Ahí él me dejó tranquilo que la onda era otra, que todos los involucrados estaban enfocados en otra cosa. Llegué acá y me encontré con todo el equipo creativo, con Lía Jelin, Gaby Goldman y decidí darle para adelante. Más allá de la obra, dije que sí por la energía que se estaba dando entre todos, el talento que se había juntado era una garantía.

EM: La obra también me llega por Omar, él había venido a ver una función de La Parka que estábamos haciendo con Roberto (Peloni) y nos agarró a la salida para contarnos acerca de un proyecto que él tenía. Él fue quien recibió la obra de parte de Lía, vio el video, compró los derechos y empezó a producir toda la movida. De hecho, una de las condiciones que le puso a Lía fue que él iba a ser quien eligiera el elenco.

OC: Yo estaba haciendo El Rey de Muere en el Centro Cultural de la Cooperación con dirección de Lía. Y un día ella viene y me habla de una obra que le había alcanzado Marilú Marini, que le encantó y que quería hacerla. Yo me llevé la obra, la leí, busqué unos videos que había en Youtube y me encantó. Entonces, con Gonzalo Castagnino que es mi socio decidimos comprar los derechos y producirla.

1779755_612903212119818_1557275571_n

¿Cómo son los personajes que les toca interpretar a cada uno?

DM: Mi personaje es el Tatuador. Yo siento que todos los personajes de la obra están carentes de afecto en algún punto y cada uno lo vive desde un lugar diferente. Mi personaje lo vive desde un lugar muy terrenal y muy físico, por eso esto del tatuaje y cómo siente el amor como algo muy posesivo. Es un hombre que está perdido, como todos los que llegan a ese bar y se enamora de Dicky, que es el joven que llega al cabaret como el último en perderse. Lo que sucede con esa relación es que se renueva una esperanza de volver a encontrar algo que estaba perdido, que en este caso es el amor.

EM: Mi personaje, Dicky, es bastante complejo. Es un chico que llega al cabaret y se encuentra con este submundo y con su Destino. Es un personaje que quiere la fama pese a todo; él quiere ser cantante y sin embargo le ofrecen ser actor porno gay. Él acepta pensando que esa es la oportunidad para después poder llegar a lo que él quiere ser. Creo que eso es lo que cuestiona la obra, qué estás dispuesto a hacer y bajo qué costo.

OC: Dicky es este joven que está desesperado por el éxito, por tratar de llegar sin medir las consecuencias. Y un día se encuentra con su Destino que le muestra cómo va a ser su vida hasta su último día. Este Destino es una especie de maestro de ceremonias. La obra se llama El Cabaret porque está hecha en formato de cabaret, aunque también tiene un formato de crítica. Es una obra de teatro musical, pero no es una comedia musical. Es una obra muy fuerte, Lía siempre dice que es un “bombón envenenado”, porque te reís mucho, pero en realidad es una historia terrible.

¿Cómo ha sido la recepción del público durante estas tres temporadas?

DM: La gente desde el primer día se enganchó. Fue algo muy hermoso para nosotros, ese nervio que tenes cuando estrenas que te hace perder un poco de objetividad. Y cuando estrenamos, nos dimos cuenta que a la gente le había encantado. Después no esperaba que pasara todo lo que pasó, que se convirtiera en una obra de culto de esas que marcan una época. Pero sí, siempre generó cosas muy diversas en el público porque la obra es muy diversa en su temática. Es como una montaña rusa, tanto para nosotros como para el público; se ríen, lloran…

EM: Lo que nos devuelve el público es muy gratificante. Para nosotros es muy fuerte cuando bajas del escenario y una persona te demuestra lo conmovida que está. Y con esta obra pasa mucho, a la gente la escuchas reírse toda la obra y en un momento te das cuenta que entraron en otra cosa. Cuando salís a saludar, algunos están como shockeados, se quedan con una sensación muy rara que van procesando. También está el hecho de que al ser un musical, quizás la gente espera otra cosa. La obra tiene un abanico de cosas que permite que cada uno se enganche con lo que tenga ganas.

OC: La recepción sigue siendo la misma que cuando empezamos hace tres años. Si bien está anunciado como un musical, no es la típica comedia musical de formato americano, es un “musical feroz”, según las palabras de la directora. La gente se va con la sensación de haberse reído, pero también se va con una carga emocional muy grande. Como Dicky, el público también tiene que elegir con qué se queda de la obra. Por eso nosotros elegimos hacerla, porque no es la típica comedia musical y eso es lo que nos encantó, poder mostrar algo distinto.

1970891_612902332119906_1500882557_n

¿Les parece que el tema de la obra, eso de vender el alma para conseguir éxito y fama es algo que está vigente?

DM: Creo que hace unos años que pasa esto, la obra lo toma desde la temática gay pero es algo muy universal. Es algo que cada vez se está haciendo más fuerte. Creo que es algo que existió siempre, esa búsqueda vacía de fama, de que el otro te quiera. Porque también es una carencia de afecto. Es lo maravilloso que veo en la obra, cómo estos tres seres están en la búsqueda constante de afecto, cada uno de manera diferente. Son seres discriminados también: un actor porno, una travesti y un tatuador.

EM: Particularmente en este momento y en nuestro país, esas son las cosas que ves en la televisión. Yo las pocas veces que veo televisión me cuestiono eso: ¿Qué es lo que quiere esa gente que está ahí, que está pretendiendo, adonde quiere llegar, por qué se está exponiendo de esa manera? Pero bueno, cada uno sabe lo que quiere y por qué.

OC: Esto es algo que vemos día a día prendiendo la televisión. En el caso de Dicky, el hecho pasa por vender su cuerpo. Pero da lo mismo, uno puede hablar de la prostitución desde cualquiera de los aspectos. La obra habla de una persona que está dispuesta a hacer cualquier cosa para llegar. Es algo que vemos constantemente, eso de vender el alma. Eso es lo feo, o a lo mejor lo más doloroso.

¿Cómo vivieron la noche de los Hugo? ¿Esperaban todos esos premios y el Oro?

DM: Fue una fiesta tener todas esas nominaciones y creo que cerrarla con el Hugo de Oro siendo una obra del off, fue algo histórico. Que nos dieran el premio a la mejor obra de la temporada está buenísimo más allá de que seamos nosotros, porque es una obra en cooperativa, donde la gente de esfuerza y eso me parece hermoso. Igual un premio en el arte es muy relativo, nadie le gana a nadie.

EM: La verdad que fue muy gratificante el hecho de que se nos reconozca, todos confiábamos mucho en que íbamos a ganar bastantes premios porque tenemos la certeza de que lo que hacemos está buenísimo. Entonces, más allá de no creérsela, yo sé que lo que hacemos es excelente porque los veo a mis compañeros y me parece que es increíble lo que hacen, la música es genial, la obra está buenísima. Y los Hugo vinieron un poco a reconocer eso desde el lugar de un premio. Esa noche fue increíble, muy emocionante. Son estas cosas que suman y que hacen que esta experiencia sea inigualable. Yo creo que lo que pasó con esta obra y lo que pasa entre nosotros no se va a volver a repetir.

OC: ¡Yo ni loco esperaba que ganáramos el Oro! La crítica nos trató muy bien, el público nos trató muy bien. Sabíamos que podíamos llegar a ganar algún premio, porque realmente la recepción de la obra había sido muy buena. Pero nunca pensamos que íbamos a ganar tantos o que una obra del off fuese a ganar el Oro. Para nosotros fue muy sorprendente y a la vez nos hizo muy felices.

10150765_612902808786525_776392423_n

¿Creen que la gente está más abierta a ver obras de teatro de temática LGBT?

DM: Creo que la gente está más abierta, yo siento que la humanidad va hacia una verdad, ese es nuestro crecimiento pasito a pasito. Hace cien años te elegían con quien te tenías que casar, hace cincuenta no te podías separar, hoy en día podes ver parejas gays tomadas de la mano por la calle y dándose besos y está buenísimo. Se vive más en libertad, el que es gay, la que es torta, el que es hétero… Es todo lo mismo, el amor no tiene sexo. Creo que la gente se está abriendo un poco más. Ahora, que se abra no quiere decir que la cabeza haya cambiado tanto. Me interesa cuando estas temáticas están abordadas desde un lugar de verdad. Hay otras obras de esta temática gay que siguen con algunos clichés que pasaron de moda. Pero hay otros espectáculos que sí están abriendo el espectro de tocar el tema de un punto de vista más naturalizado.

EM: Yo creo que la obra maneja un mensaje que está relacionado con eso. Inclusive hemos hablado mucho antes y durante el proceso de armado de la obra, de qué era lo que queríamos contar. Y me parece que hay un poco de esa reivindicación y visibilidad que la historia otorga a la comunidad gay con un contexto y una manera de contar. De todas maneras, me parece que el teatro siempre estuvo un poco a la vanguardia porque gran parte de la gente que hace teatro es gay. Creo que sí se está abriendo un poco la cabeza de la gente, aunque todavía hay muchísimas cosas por hacer. Y el teatro me parece una manera de hacerlo a través del arte, que es lo que a mí más me interesa. El arte es como un canal directo a la gente, es la manera de llegar a alguien que no quiere entrar en razones. Quizás una obra de arte lo puede llegar a conmover y hacerlo cambiar de opinión.

OC: Yo lo vivo de otra manera, por coincidencia o casualidad mis tres compañeros de elenco no son homosexuales. Me gusta el desafío que esto representa para ellos y el amor, el respeto y la seriedad que les ponen a sus personajes. Si ves la obra, te das cuenta que no hay ninguna maqueta de la típica cargada al gay. Me encanta sentirme bien representado por gente que no es de la comunidad. Tal vez es una tontería mirándolo desde afuera, pero yo me siento bien en ese sentido. Por otro lado, siento que la obra va más allá de lo gay o lo no gay.

¿Notan el avance de la naturalización de lo gay en el arte desde los artistas más jóvenes?

DM: Si, la noto esa diferencia. Los chicos menores de 30 lo toman con una naturalidad increíble. Otra cosa que observo es el actor gay que hace de macho que no es creíble, que quizás sea algo que tiene que ver con que el gay no termina de ser aceptado del todo por la sociedad. Porque, por ejemplo, políticos gays todavía no se asumen, no se ve una ministra travesti, al menos no acá. Yo veo que hay algo que se está abriendo, ya no importa tanto la sexualidad, que cada uno haga lo que quiera. Otras cosas son mucho más importantes. Y creo que vamos para ese lado.

OC: Puede ser que haya un cambio generacional y ahora sea una cosa más natural. Me parece bárbaro que sea así, porque es eso por lo que luchamos. Hace poco vi una entrevista a una actriz donde le preguntaban cómo era su personaje y ella respondió “mi personaje es una torta”. Me parece que decir “es gay o no es gay” no es decir cómo es tu personaje, salvo que la obra tenga una temática específica que esté basada en eso. Creo que no es trascendente en ese caso decir “es una torta”. No sólo no es trascendente, sino que además es ofensivo. Pero sí, creo que es un tema generacional y me parece maravilloso que sea así. Tenemos mucho que aprender de la gente joven.

10167952_627090880701051_5995614628442648354_n

El Cabaret de los Hombres Perdidos puede verse los martes a las 20:30 hs en el teatro Molière, Balcarce 682, San Telmo. Para mas información ingresar a la página de Facebook de la obra.

Tu comentario

commentario(s)




Etiquetas:

Leave a Comment