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Se presentó en la Justicia de Buenos Aires “Principios de Yogyakarta”

Por Leandro Fogliatti (SentidoG)

(De izq. a der.) Alicia E. C. Ruiz, Lohana Berkins, Mauro Cabral y Diana Maffía, durante la presentación oficial del libro Principios de Yogyakarta, en la Sala de Audiencias Públicas del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

(De izq. a der.) Alicia E. C. Ruiz, Lohana Berkins, Mauro Cabral y Diana Maffía, durante la presentación oficial del libro “Principios de Yogyakarta”, en la Sala de Audiencias Públicas del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Este lunes se presentó oficialmente la edición local de los Principios de Yogyakarta, una valiosa herramienta sobre la Aplicación de la Legislación Internacional de Derechos Humanos en Relación con la Orientación Sexual y la Identidad de Género. La edición del libro es una iniciativa del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, a través de su Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual, con producción de Editorial Jusbaires e ilustraciones de Ana Sanfelippo.

El evento presentación se realizó en la Sala de Audiencias Públicas del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y contó con la presencia de la directora del Observatorio de Género en la Justicia, Dra. Diana Maffía, y la jueza y coordinadora de la Oficina de Género del Tribunal Superior de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Dra. Alicia E. C. Ruiz, y con las disertaciones especiales de la Sra. Lohana Berkins, responsable de la Oficina de Género y Orientación Sexual del Observatorio de Género en la Justicia, y del Lic. Mauro Cabral, integrante del grupo de especialistas en derechos humanos que elaboró los Principios de Yogyakarta.

 

Responsabilidad y compromiso de la Justicia

La Dra. Alicia E. C. Ruiz remarcó la trascendencia del evento para “quienes tenemos responsabilidades en las decisiones, quienes pensamos que el derecho no se limita a un catálogo de normas, sino que es un discurso que opera en la vida social de manera muy importante y muchas veces muy poco percibido hasta que se sufre”. Y agregó: “Nosotros sabemos, como operadores jurídicos, que lo que hacemos nunca es neutral, nunca es ajeno ni al mundo de la cultura en el que vivimos ni al sentido que le asignamos a las reglas que aplicamos. Por lo tanto, somos nosotros los más responsables en contribuir a que estos Principios tengan la vigencia y la trascendencia que merecen”.

Por su parte, la Dra. Diana Maffía, destacó la calidad de la edición, “una edición bella” en la que “tiene que ver mucho la editorial, la ilustradora, la editora…” Asimismo, se refirió al alcance del evento y de la iniciativa: “Esta presentación es muy relevante para nosotros: editar este libro en la Justicia de la ciudad, distribuirlo entre todos los jueces y juezas de la ciudad, poder difundir su contenido, hacerlo con las personas que creo que son las máximas expertas en este tema, Lohana Berkins y Mauro Cabral, en la ciudad de Buenos Aires, donde hemos tenido fallos favorables que precedieron las leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género… Es una justicia que ha sido muy progresista en cuanto al reconocimiento de derechos, y esto también me parece que queda testimoniado”.

 

Por la exigibilidad de nuestros derechos

Lohana Berkins, impulsora de la edición local de los Principios de Yogyakarta, señaló que, tras la aprobación de leyes clave para la comunidad LGBT, como el Matrimonio Igualitario o la Identidad de Género, “se viene para nosotras la verdadera batalla, que es la cultural”, y aludió a las recientes declaraciones del periodista Jorge Lanata. “Claramente hay una resistencia a estos avances”, concluyó Berkins, y agregó: “Por eso nosotras celebramos que aparezcan estos documentos y que se vaya avanzando en términos de derechos, porque realmente empiezan a darle sustento a las leyes”.

En cuanto a la exigibilidad del derecho, Berkins señaló que “lo que opera es el prejuicio de las personas”, porque “históricamente la justicia operó sobre nosotras de manera punitiva”. Pero sostuvo que ya es tiempo de “que se empiece a producir un diálogo entre la justicia y nuestra comunidad, que de ambos lados se empiecen a quitar los prejuicios, la resistencia, el desconocimiento”. A continuación, la activista mencionó una serie de ejemplos insólitos, que ella denominó como “las trabas que nos ponen a las travas”, que bien ilustran las dificultades para aplicar el derecho:

  • Una mujer trans de 67 que quiere actualizar su DNI y “la señora del registro civil le dice suelta de cuerpo que tiene venir con la madre para cambiar el documento. ¡67 años!”.
  • “Otra señora de otro registro civil, le pide [a otra persona trans] que la partida de nacimiento tenga una foto [de cuando había nacido]”.
  • “Cuando yo voy a cambiar mi nombre en el certificado del colegio secundario, un señor me discute que no puedo hacerlo. Le pregunto si conoce la Ley de Identidad de Género. Me contesta que no. ¿Cómo me lo discute, entonces? Le dejo una copia y le digo que al día siguiente vuelvo para hacer el trámite. El señor tuvo después la gentileza de reconocerme que se había equivocado. Pero me estaba discutiendo algo que ni siquiera había leído”.

 

De la experiencia a la letra

Mauro Cabral fue el único argentino que participó de la redacción de los Principios de Yogyakarta, en el año 2006. Al respecto, el activista señaló que pudo hacerlo gracias a “un movimiento que era lo suficientemente fuerte, innovador y visible, y eso tiene que ver con un trabajo sostenido durante toda la década anterior a los Principios, e incluso hacia atrás”.

Cabral explicó que “estos principios que orientan nuestro trabajo en el presente y que proponen una agenda de trabajo futuro” no proponen nuevos derechos, sino que “ponen en relación el marco internacional de derechos humanos tal cual existía en el año 2006 con las cuestiones de orientación sexual e identidad de género, para demostrar que esa relación ya existía de manera implícita”.

El activista también señaló que “los Principios son una producción internacional, pero fuertemente marcada por la impronta de la hegemonía Occidental”. En este sentido advirtió que “los Principios reflejan el modo en que Occidente define los derechos humanos, y también la naturaleza humana (perfectamente capaz de caber en dos ejes: orientación sexual e identidad de género), ignorando otros modos de comprender la organización de la sexualidad y la identidad y expresión humanas”.

Finalmente, Cabral resaltó que “no hay ningún país en el mundo que haya dado aún una respuesta compatible con los principios en relación con la ‘normalización’ corporal de niños y niñas intersex”. Cabral se refirió así al principio 18 (Protección contra abusos médicos), en donde se explicita la prohibición de efectuar intervenciones corporales destinadas a fijar la identidad de género. “Este principio es todavía hoy un llamado –señaló Cabral– Aún no hemos sido capaces de evitar esas cirugías ni de proveer la reparación adecuada a quienes han sido víctimas de estas violaciones a los derechos humanos”.

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