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Marcelo Andino: con la música y la actuación en la sangre

(SentidoG)

Marcelo Andino forma parte del elenco de la obra "22:22 Crónicas de un mundo absurdo" que este sábado 9 de mayo a las 20:30 hs vuelve a escena en El Método Kairós Teatro.

Marcelo Andino forma parte del elenco de la obra “22:22 Crónicas de un mundo absurdo” que este sábado 9 de mayo a las 20:30 hs vuelve a escena en El Método Kairós Teatro.

Marcelo Andino es un actor, cantante y compositor argentino, cuyo personaje Benito Juarez es el eje central de la obra teatral 22:22 Crónicas de un mundo absurdo que este sábado 9 de mayo vuelve a subir al escenario de El Método Kairós Teatro a las 20:30 horas.

El musical, escrito y dirigido por Lautaro Metral, ya cumplió una exitosa temporada el año pasado en la misma sala con una excelente recepción de crítica y público. El elenco de la obra se completa con Magalí Sánchez Alleno, Fran Ruiz Barlett, Vanesa Butera, Geraldine Farhat, Laura González y Renzo Morelli.

SentidoG tuvo la oportunidad de sentarse a dialogar con Marcelo para que nos cuente acerca de los inicios de su carrera, de su llegada al elenco de 22:22, de cómo vive los avances sociales de la comunidad LGBT y de su opera prima en la cual se pondrá en la piel de una oscura y siniestra madre.

 

¿Cómo empezó tu carrera artística?

Yo debuté en el Ferrocarril Sarmiento. Cuando mi mamá me llevaba al jardín maternal, en el medio del tren yo decía “señoras y señores, este es el show de Marcelo Andino” y me ponía a bailar y a cantar Raffaella Carrá. Y después me empezó a llevar al Teatro Municipal de Morón donde debuté a los 6 años en una obra. Y con la música tuve contacto siempre, mi papá era folclorista. Me parece que es algo que llevo en los genes. De chiquito me habían mandado a estudiar piano, pero nunca fui buen alumno, me aburría. Por eso la mayoría de las cosas que hago son todas intuitivas.

¿Cuales fueron tus primeras experiencias a nivel profesional?

Con lo primero que yo cobré un mango por actuar fue en el año 1996, en un grupo que hacía obras de teatro clásico argentino para colegios. Y después estuve en algunos varietés. Y en 1998 audicioné para una compañía de teatro que se llama Buenos Aires Players donde trabajo hasta el día de hoy.

¿Cómo llegaste a 22:22?

Yo estaba medio alejado de la actuación, había estado trabajando un montón y de repente hubo una especie de parate en mi vida. Y aparte, tuve una mala experiencia con un trabajo que no salió. Empecé a estar en otra, me daba fobia exponerme, seguir audicionando, entonces me alejé. Pero cuando llevas la actuación en la sangre siempre te tira. Un día vi el aviso de la audición para 22:22 en Facebook y me mandé.

¿Conocías a Lautaro o habías visto sus obras anteriores?

Yo a Lautaro lo conocía porque nos habíamos cruzado en los premios Hugo. Había visto sus obras anteriores, entonces esperaba que el material fuera complejo. El tema es que cuando lo leí era muy diferente a todo lo que yo había hecho. Siempre tuve mucha facilidad para la comedia, el tema es que eso te termina oxidando un poco si no hacés algo distinto. La verdad es que me súper preparé para la audición y fue un momento muy lindo.

Contanos de tu personaje en 22:22

Mi personaje, Benito Juarez, es un hombre que cree en la magia y está convencido de que se va a producir en algún momento. Y la busca constantemente con la esperanza de que en algún momento suceda. A raíz de un recuerdo de algo malo que le pasó, empieza a negar la realidad y a crear recuerdos sustitutos para esos momentos que él quiere olvidar. Para quien la ve, hay millones de lecturas posibles. Y si bien tiene una estructura dramática básica, creo que Lautaro quería hablar sobre un montón de temas y encontró la excusa perfecta para poder meterlos en una sola obra. Por eso el absurdo le sirve para poder hablar de todo eso.

Imagen: Russarabian

Imagen: Russarabian

¿Cómo viviste la primera temporada de 22:22?

La primera temporada para mí fue sensacional. Esta es mi primer obra musical para adultos, aunque no me gusta meter esta obra dentro de la etiqueta de “comedia musical”. Para mí es una obra de texto con canciones. La respuesta del público fue alucinante, la gente se acercaba y nos decía cosas hermosas. A mí me pareció abrumador. El boca en boca realmente funcionó y se dio al toque, estuvimos muy bien de público teniendo en cuenta que la obra iba los lunes. En todas las funciones me pasó algo, sentí cosas muy fuertes. Ahora que vamos a ir los sábados creo que va a ser otra cosa, algo distinto.

Contanos acerca de la famosa escena del beso grupal. ¿Cómo se vive, cómo se armó?

Aunque todos en el elenco somos profesionales, cuando llegó el momento de hacer esa escena creo que fue un poco raro. Es un momento intenso. A mí lo que me divierte cuando llega esa escena, más allá de decir “uy, estoy besando a un montón de gente”, es la reacción del público. Generalmente la gente empieza a reírse, primero porque les causa gracia y después se ríen de nervios. Me parece que también tiene que ver con que, cuando uno se besa con alguien en escena, hay una especie de mito de lo que la gente piensa que el actor siente. Siempre existe la posibilidad de que te calientes, pero en realidad lo estás haciendo para un tercero, ni siquiera lo hacés para complacer o para ver qué piensa tu compañero de vos. Lo que vos más fuerte sentís es lo que viene de afuera, esa energía tácita que llega desde el público.

¿Te parece que esa escena es tomada de forma positiva debido a los avances en nuestra sociedad respecto a la diversidad sexual?

Veinte años atrás, la escena de los besos hubiese tenido otra reacción de la gente. Se hubiese hablado mucho de eso y podría haber generado mucho rechazo. Ahora la gente está un poco más curtida. Cuando yo iba al colegio en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, el único gay que conocía era yo. Y pasó que cuando la fui a ver a Madonna en 1993 fue la primera vez que estuve expuesto a tanta gente gay. Llegué a River y vi tantos putos y tantas tortas, todos agarrados de la mano, besándose, me partió la cabeza. Entonces ahi dije: “bueno, ya está, es por acá la cosa”.

¿Considerás que han habido avances desde entonces respecto a este tema?

El avance que hay hoy en día es abismal en comparación con ese momento. Ahora hay acceso a un montón de cosas que antes no existían. Yo nunca he tenido problema, nunca nadie se ha referido a mi sexualidad en forma despectiva, nunca tuve la desgracia de sentirme discriminado, aunque sé que hay mucha gente que sí. Hay momentos en que ser el único gay del grupo me divierte. ¿Viste que hay chicos gays que quieren convertir a toda la humanidad? Yo soy el único gay del elenco de 22:22 y me encanta serlo.

¿Cuales son tus proyectos a futuro?

A nivel actuación, acabo de terminar de escribir mi primera obra que se llama Nenucha o el problema madre. Es un proyecto con el cual estoy muy contento porque es mi opera prima. Es una obra basada en personajes y en hechos reales. Está inspirada en la relación de un amigo con su madre, una persona muy oscura, muy negativa. Ellos tenían una relación muy simbiótica, muy asfixiante y cuando mi amigo viajó a Europa en el 2001, la madre no lo pudo soportar y le escribía una carta por día. Hace unos años, mi amigo me mandó todas las cartas de la madre para que las lea. Yo no podía creer lo que estaba leyendo porque tenían una teatralidad increíble.

¿Cómo hiciste para convertir esas cartas en una obra de teatro?

El año pasado empecé a pensar una historia en la cual meter todo esto. Estuve un año trabajando en el armado de la obra junto con Bettina Menegazo y ahora ya la estamos ensayando. Lo interesante de este proyecto es que yo voy a hacer el personaje de Nenucha, la madre de mi amigo. La obra se trata de la identificación que nosotros podemos tener con nuestras madres y si se puede superar o no y cómo se lleva a cabo. Tenemos planificado estrenarla este año, probablemente en septiembre, pero la idea es en agosto hacer un preestreno en un lugar no oficial para ir probándola.

Imagen: Fuentes2Fernandez

Imagen: Fuentes2Fernandez

22:22 Crónicas de un mundo absurdo de Lautaro Metral. Todos los sábados a las 20:30 hs en El Método Kairós Teatro (El Salvador 4530, Palermo). Para más información y reserva de entradas, ingresar a la página de Facebook de la obra.

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