En todas las aulas de EE. UU., muchos estudiantes LGBTQ+ no solo piensan en las calificaciones o la graduación. Están calculando el riesgo, dónde caminar, cuándo hablar y qué tan visibles pueden permitirse ser. Una nueva encuesta nacional de Glisten muestra que esos cálculos diarios están dando forma a la experiencia escolar de la mayoría de los estudiantes queer y trans.
La 13.ª Encuesta Nacional sobre Clima Escolar de la organización presenta un panorama sombrío: dos tercios de los estudiantes LGBTQ+ informan que se sienten inseguros en la escuela debido a su orientación sexual, identidad de género o expresión de género. Sólo uno de cada tres dice que con frecuencia o con frecuencia espera ir a la escuela.
Esos números no son sólo puntos de datos abstractos. Reflejan rutinas basadas en la evitación, la precaución y la autoprotección.
El acoso da forma a la vida escolar diaria
La encuesta encontró que el 62% de los estudiantes LGBTQ+ experimentaron acoso relacionado con la orientación sexual, mientras que el 69% reportó acoso relacionado con la identidad o expresión de género. Casi la mitad de los estudiantes BIPOC LGBTQ+ dijeron que también enfrentaron acoso por motivos de raza o etnia, lo que subraya cómo los ataques basados en la identidad a menudo se superponen.
Para muchos estudiantes, ese acoso no es un caso aislado. Aparece en pasillos, vestuarios, espacios en línea y aulas, creando un entorno donde la pertenencia puede parecer condicional.
Más de la mitad de los encuestados (53%) dijeron haber experimentado discriminación, como que se les impidiera el uso de instalaciones alineadas con su identidad de género. El cuarenta y uno por ciento reportó castigos por usar baños acordes con su género, mientras que el 64% dijo que evitan los baños escolares por completo.
Entre los estudiantes trans y de género expansivo, el 86% dijo que evitan activamente ciertos espacios escolares, una cifra que refleja cómo las preocupaciones por la seguridad remodelan el movimiento a través de los edificios escolares.
Sentirse inseguro y planificar en torno al riesgo
Más allá de incidentes específicos, la encuesta destaca un clima emocional más amplio. La mayoría de los estudiantes LGBTQ+ informaron que se sentían inseguros por quiénes son, y esa sensación de incertidumbre influye en las decisiones cotidianas.
Uno de los hallazgos más consistentes es cuán profundamente está arraigado ese sentimiento en la vida escolar rutinaria. Para muchos estudiantes, simplemente pasar el día requiere una conciencia constante de cómo pueden ser percibidos o atacados.
Esa sensación de vigilancia no se distribuye uniformemente entre los campus. Es más pronunciado en entornos donde las políticas o actitudes culturales ofrecen una protección limitada.
La conexión aún surge de maneras inesperadas
Incluso en esas condiciones, el informe identifica un patrón más silencioso: la conexión.
Aproximadamente el 73% de los estudiantes LGBTQ+ dijeron que se sienten algo o muy conectados con otros compañeros LGBTQ+ en su escuela. Esa cifra destaca en el contexto de mayores tasas de acoso, lo que sugiere que las redes de pares a menudo sirven como sistemas de apoyo informales.
Como lo expresó Shweta Moorthy, Directora de Investigación y Mejores Prácticas de Glisten: “La investigación consiste en contar historias. La forma de contar historias significativas es garantizar que tanto los datos cuantitativos como los cualitativos se muevan de la mano”.
En los grupos focales realizados para la encuesta, los estudiantes describieron momentos que los ayudaron a remodelar la forma en que se veían a sí mismos, desde descubrir una identidad compartida con un compañero de clase hasta simplemente presenciar a otro estudiante viviendo abiertamente.
Las políticas importan más que las intenciones
El informe refuerza una conclusión consistente a lo largo de años de investigación: el clima escolar mejora cuando las instituciones toman medidas activas hacia la inclusión.
Los estudiantes de escuelas con planes de estudio que incluyen LGBTQ+, protecciones claras contra el acoso, personal de apoyo y organizaciones dirigidas por estudiantes reportaron un mayor compromiso académico y mayores niveles de pertenencia.
Sin embargo, el informe también va más allá de las listas de verificación de políticas. Como señaló Moorthy, “la seguridad no es sólo la ausencia de daño. Es una afirmación activa”.
Ese marco traslada la responsabilidad de prevenir únicamente experiencias negativas a crear entornos donde los estudiantes se sientan reconocidos y apoyados.
Investigación diseñada para ser utilizada, no sólo leída
La encuesta de este año también refleja un cambio en la forma en que se presentan los resultados. Glisten acortó su informe ejecutivo para hacerlo más accesible para educadores, estudiantes y defensores, alejándose de un formato académico denso que anteriormente se extendía más allá de las 200 páginas.
Yu-Chi Wang, director de investigación sobre el clima escolar de Glisten, dijo: “El informe anterior tenía más de 200 páginas. Esta vez, queríamos algo que la gente realmente pudiera utilizar”.
El objetivo es claro: investigación que informe la acción, no sólo documentación.
Un sistema aún en duda
A pesar de que hay datos consistentes que muestran los beneficios de las políticas inclusivas, la implementación sigue siendo desigual entre estados y distritos. Esa brecha es donde el informe plantea su crítica más dura.
Si los entornos inclusivos mejoran los resultados, ¿por qué no son universales? Si la conexión reduce el daño, ¿por qué tantos estudiantes todavía se sienten aislados? Y si se conocen los requisitos de seguridad, ¿por qué siguen siendo inconsistentes?
El informe no intenta resolver esas contradicciones. En cambio, se centra en los estudiantes que viven dentro de ellos: jóvenes que navegan por la escuela con lo que el informe describe como “coraje, creatividad, cansancio y alegría”.
Convocatoria de participación
Los estudiantes interesados en participar en futuras investigaciones pueden obtener más información sobre la próxima encuesta de Glisten de 2027 en http://glisten.org/nscs27/. La encuesta se abre el 15 de abril y está abierta a personas LGBTQIA+, interrogatorias y Two Spirit de 13 años o más que asistan a escuelas K-12 de EE. UU. durante el año académico 2025-2026.
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