El artista Tai Ericson, radicado en Vermont, ha convertido una querida serie de fantasía en una protesta conmovedora: retratos de mujeres transgénero que fueron asesinadas, elaborados a partir de las páginas de los libros de Harry Potter.
El proyecto de Ericson comenzó a principios de este año, respondiendo a las declaraciones ampliamente criticadas de J.K. Rowling sobre temas trans. “Las mujeres trans son mujeres. Los hombres trans son hombres. Los derechos trans son derechos humanos”, declara el artista en su sitio web. Cada retrato es un tributo a las vidas perdidas y una declaración contra la actual retórica anti-trans.
Recordando vidas tomadas
Uno de los sujetos de Ericson es Ra’Lasia Wright, una mujer trans latina negra de ascendencia puertorriqueña que fue asesinada a tiros en Minneapolis en diciembre de 2024 a la edad de 25 años. Se pueden comprar copias del retrato de Wright, y el 20% de las ganancias se destinará a Advocates for Trans Equality, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York.
La Campaña de Derechos Humanos informa que al menos 32 personas trans y de género expansivo murieron en actos de violencia en 2024, lo que subraya la urgencia detrás del trabajo de Ericson. Al reutilizar los libros de Rowling, el artista transforma símbolos de la imaginación en herramientas de recuerdo y activismo.
Una conversación más amplia
Las declaraciones públicas de Rowling sobre género han generado controversia desde 2019, lo que llevó a muchas estrellas de cine de Harry Potter a hablar en apoyo de la comunidad trans. Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint afirmaron que “las mujeres trans son mujeres”, distanciándose de las declaraciones del autor.
Incluso algunos de los cineastas clave de la franquicia han intervenido. Chris Columbus, director de las dos primeras películas de Harry Potter, describió las opiniones de Rowling como “muy tristes” y “desafortunadas”, enfatizando la distinción entre arte y artista.
El arte como activismo
El proyecto de Ericson destaca el poder de la expresión creativa en la justicia social. Al desmantelar las páginas de una piedra de toque cultural, el artista construye retratos que conmemoran vidas perdidas y confrontan narrativas dañinas. Cada pieza es un recordatorio de que el arte puede ser una forma de resistencia y una forma de honrar a quienes la sociedad ha fracasado.
En un mundo donde la retórica anti-trans todavía cobra importancia, el trabajo de Ericson transforma la fantasía en una declaración profundamente real: cada vida importa y cada historia merece ser contada.
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