Nueva investigación publicada en la revista científica Naturaleza Comportamiento Humano revela que el estatus económico impacta el bienestar emocional de las personas LGBTQ+, agravando los efectos del prejuicio anti-LGBTQ+ en sus vidas.
Un estudio del Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas (CNRS) y ONUSIDApublicado en diciembre, establece un vínculo entre la fobia LGBTQ+ y las condiciones socioeconómicas desfavorables al analizar datos de 153 países en la Encuesta Global de Felicidad LGBTQ+, una revisión internacional que recopiló datos de 82.354 participantes en todo el mundo.
La nueva investigación revela que el rechazo familiar es la forma más dañina de prejuicio LGBTQ+ para el bienestar de los afectados. Se encontró que el estatus socioeconómico desfavorable acentúa los efectos: cuanto más precaria económicamente es una persona, mayor es el rechazo que experimenta, y viceversa. Esa correlación crece en los países con las mayores desigualdades económicas.
Los participantes de Oriente Medio y África del Norte informaron el bienestar subjetivo más bajo, seguidos de Europa del Este y Asia Central. La homofobia estructural en las sociedades y la homofobia a nivel familiar fueron indicadores claros relacionados negativamente con el bienestar LGBTQ+.
La precariedad económica individual, independientemente del país desde el que informaron los participantes, interactuó significativamente con la asociación negativa entre la homofobia y el bienestar de los participantes, escriben los autores. Pero el peso del clima homofóbico de un país sobre el bienestar se redujo casi a la mitad para los participantes económicamente seguros en comparación con los económicamente desfavorecidos, lo que significa que las personas LGBTQ+ más ricas en entornos anti-LGBTQ+ pudieron escapar de una parte significativa del impacto en su bienestar.
El estudio es la primera parte de un programa de investigación destinado a analizar cómo el deterioro del bienestar puede afectar la capacidad de una persona LGBTQ+ para hacer frente a los riesgos sociales, como un aumento de las prácticas sexuales inseguras y la propagación de enfermedades de transmisión sexual.
Al controlar la homofobia, los participantes que desconocían su estado serológico respecto del VIH reportaron el menor bienestar, reveló la investigación.
“Los resultados resaltan la necesidad de considerar estas distintas vulnerabilidades al desarrollar políticas públicas destinadas a combatir la discriminación contra las personas LGBTQ+”, escriben los autores. “En un contexto global donde las políticas de inclusión se cuestionan periódicamente, la LGBT-fobia plantea un riesgo significativo para el bienestar y la salud mental de las comunidades afectadas”.
“Las medidas de salud pública deberían abordar el estigma y la discriminación homofóbica, centrándose en los estratos socioeconómicos más bajos”, aconsejan los autores.
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