Un refugiado iraní gay ha dicho que lo obligaron a presenciar ejecuciones para “sabríamos cómo nos iban a matar”.
El activista Ramtin Zigorat, que lleva seis años y medio viviendo como refugiado en España tras huir de Irán, fue detenido y pasó 40 días en un centro de detención. “Fueron los peores días de mi vida”, dijo.
Zigorat explicó que fue sometido a “tortura física y psicológica”. Lo golpearon, lo grabaron, lo orinaron y lo “trataron como a un animal”.
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Finalmente, tras ser condenado a “varias penas de muerte” por cargos que incluían “ser espía para quién sabe qué, por compartir enfermedades homosexuales, por ir en contra del Islam”, lo llevaron a otra prisión.
Le dijo a El Mundo América: “Todas las mañanas nos obligaban a mirar por una ventana el patio donde ejecutaban a la gente para que supiéramos cómo nos iban a matar.
“Tuvimos que mirar durante cinco minutos mientras morían. Si cerráramos los ojos, nos golpearían. Todavía tengo pesadillas con eso”.
Su madre logró sacarlo después de vender su tierra para pagar sobornos, aunque con la condición de que permaneciera encerrado en la casa durante dos años.
Lamentablemente, su madre murió de cáncer un año después. Después de eso, más miembros de su familia lo ayudaron a salir de Irán y finalmente llegaron a España.
“Me siento bien atendido en España”, afirmó. “Todavía tengo muchas pesadillas, pero aquí me cuidan y a través de mi trabajo trato de cuidar a los demás”.
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