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Gabriel Oviedo

El COI prohíbe a las mujeres transgénero participar en los eventos olímpicos femeninos antes de Los Ángeles 2028

El Comité Olímpico Internacional aprobó una nueva política de elegibilidad que prohibirá a las mujeres transgénero competir en eventos femeninos en los Juegos Olímpicos, lo que marca un cambio importante en la forma en que el organismo global gobierna las categorías de género en los deportes de élite.

La decisión, anunciada el jueves, introduce una regla estandarizada en todas las competiciones olímpicas y se alinea con la reciente presión política en Estados Unidos a medida que se acercan los Juegos de Verano de 2028 en Los Ángeles.

Un cambio de política decisivo para la competición olímpica

Según las nuevas directrices, la elegibilidad para los eventos femeninos se limitará a las atletas clasificadas como “mujeres biológicas”. El COI dijo que esta determinación se tomará mediante un examen genético único, que los atletas deben completar durante sus carreras.

La organización enmarcó la medida como un esfuerzo por lograr coherencia entre los deportes que históricamente han establecido sus propias reglas de participación.

La presidenta del COI, Kirsty Coventry, dijo que el cambio refleja lo mucho que está en juego en la competición olímpica, donde fracciones de segundo pueden determinar los resultados.

“En los Juegos Olímpicos, incluso los márgenes más pequeños importan”, dijo Coventry en un comunicado. “No sería justo que los hombres biológicos compitieran en la categoría femenina”.

La política entrará en vigor para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y no se aplicará retroactivamente.

Qué significa la regla para los atletas

A pesar de la naturaleza radical de la decisión, el número de mujeres transgénero que compiten a nivel olímpico sigue siendo pequeño. Ninguna mujer abiertamente transgénero participó en los Juegos de París 2024.

La levantadora de pesas Laurel Hubbard hizo historia anteriormente en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021 como la primera mujer abiertamente transgénero en competir, aunque no obtuvo medalla.

La nueva regla también afecta a los atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD), incluida la dos veces campeona olímpica Caster Semenya. Las condiciones de DSD pueden resultar en niveles naturalmente elevados de testosterona, que durante mucho tiempo han sido objeto de debates de elegibilidad en el atletismo.

Si bien Semenya ha impugnado regulaciones similares en los tribunales y obtuvo un fallo favorable del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la última política del COI refuerza las restricciones en lugar de flexibilizarlas.

Ciencia, pruebas y controversia

Un elemento central de la política del COI es su posición sobre el rendimiento físico. Según el comité, las personas asignadas como varones al nacer experimentan ventajas biológicas relacionadas con la exposición a la testosterona en múltiples etapas de la vida.

El documento de política destaca que estas ventajas pueden traducirse en diferencias mensurables en la competencia. El COI citó estimaciones que sugieren diferencias de rendimiento de aproximadamente el 10-12% en eventos de resistencia como correr y nadar, con márgenes mayores en disciplinas de fuerza y ​​potencia.

Para hacer cumplir la norma, el COI exigirá una prueba genética diseñada para detectar el gen SRY, que normalmente se encuentra en el cromosoma Y. Los métodos de prueba pueden incluir muestras de saliva, hisopos de mejillas o análisis de sangre.

El comité describió el proceso como preciso y mínimamente invasivo. Aún así, se espera que la introducción de exámenes genéticos obligatorios genere críticas de defensores de los derechos humanos y expertos médicos, particularmente por preocupaciones sobre la privacidad y el potencial de exclusión.

Presión política e impacto global

La política llega en medio de un mayor escrutinio político, especialmente en Estados Unidos. El presidente Donald Trump firmó previamente una orden ejecutiva destinada a restringir la participación de atletas transgénero en deportes femeninos, enmarcándola como una cuestión de justicia.

Esa orden incluía disposiciones que podrían afectar a los competidores internacionales, incluidas posibles restricciones de visa para los atletas que quisieran competir en eventos organizados en Estados Unidos, como los Juegos Olímpicos de 2028.

Siguiendo esa directiva, el Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos actualizó sus propias directrices, citando la necesidad de cumplir con las expectativas federales.

Si bien el COI sostiene que su decisión se basa en preocupaciones específicas del deporte, es difícil ignorar la superposición entre la política y el atletismo, particularmente ahora que Los Ángeles se prepara para albergar el mundo.

Un debate lejos de estar resuelto

La medida del COI marca una de las posturas más definitivas adoptadas por una autoridad deportiva mundial sobre la elegibilidad de género. Aun así, es poco probable que el debate más amplio sobre inclusión y justicia se calme.

Los grupos de defensa, los atletas y los órganos rectores siguen divididos sobre cómo equilibrar la equidad competitiva con los derechos de los competidores transgénero e intersexuales.

Por ahora, el COI ha trazado una línea clara de cara a 2028. Que esa línea se mantenga o cambie nuevamente dependerá de las batallas legales, científicas y culturales que aún se desarrollan más allá del estadio.

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