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Ser transexual mostrando y menstruando

Por Lukas Darko – (SentidoG.com)

Hace unos días presentamos el artzine Waska en la casita Brandon.

Para cerrar tuvimos un debate sobre ley de identidad de género. Y entonces Effy.

Semana de Arte Contemporáneo en Mar del Plata 2011

El pelo negro algo ondulado no tapa la cara. No esconde nada. El pelo negro algo ondulado es sólo el marco de esa media sonrisa que sabe que te va a sorprender.

Sorpresa para tus sentidos. Más profundo de lo que una genitalidad se pueda hundir.

Entre sus opiniones mechaba acotaciones como esto de ser trans y bisexual, contó acerca de las intervenciones que hizo con la sangre que debería haber menstruado y así, tranquila y sin levantar su tono apacible, se plantó con una postura y una biografía más que interesantes.

Cómo ser tantas cosas y ser mucho más que una enumeración.

Le mandé por mail estas preguntas a Effy. Sus respuestas:

¿Quién sos? ¿quién fuiste? ¿quién vas a ser?

Soy yo. Soy Elizabeth Mía Chorubczyk, aunque todos me suelen llamar Effy. Fui siempre yo, y espero siempre seré yo consciente de que el “yo” no es algo estático.

¿Cómo fue rebautizarte? Contanos el proceso de elegir ese nombre, desvincularte del anterior.

Elegí el nombre Elizabeth por varias razones, pero las tres principales son: una, irónicamente elegí un nombre que no siento haya elegido yo. Larga historia. Dos, no conocía ninguna Elizabeth. Tres, y no quiero ofender a nadie que se llame Elizabeth o familiar de una Elizabeth pero a ser sincera “Elizabeth” me parece un nombre molesto que no encaja conmigo. Las tres razones coinciden con mi nombre anterior, tampoco conocía a nadie con mi antiguo nombre, ni me gustaba mi nombre, ni lo había elegido a conciencia, es natural para mi entonces que este nombre continúe con el mismo legado. Siempre transité mi reasignación de género como una reasignación, y no como un reseteo. Yo no enterré una identidad, me apropié de ella y rectifiqué lo que me permitiese comunicarme más honestamente con los otros. Otras de las razones fueron que siendo judía me gustaba la idea de llamarme como una reina católica, me gusta la perversa historia de la Condesa Barthory, y “Orgullo y Prejuicio” es una novela con la que crecí enormemente y cuya protagonista carga el mismo nombre. Pero todas estas razones vinieron después, a la hora de buscar la manera que me guste, lo mismo que hacía con el nombre anterior. Aún así sigue sin gustarme, por eso la gente me llama Effy, que es apodo del mismo, y no me molesta tanto.

¿Qué sentimientos te impulsan a crear? ¿como se traducirían?

El arte es lo que me salva. Muchas veces viví situaciones muy dolorosas y fue el arte (o sus recursos) el único que me ayudó a transformarlas en enseñanzas, a poner cierta distancia o permitirme una cercanía distinta, para tratar de entender mejor todo y entenderme mejor a mí misma. También encontré mediante el arte una forma más sana de conectarme con el mundo y los otros. Y muchas veces sentimientos positivos que desarrollo los hago conscientes en mi mente después de crear y no tanto antes. Supongo que una manera de decirlo es que para mí crear es sinónimo de conocer.

Infancia: ¿a que jugabas? ¿qué querías ser cuando seas grande?

Tengo fotos con muñecas y juegos de mesa, pero mis recuerdo más fuerte es  jugar a la heroína. Es decir, con los varones jugábamos a los superhéroes, pero yo me criaba viendo Sailor Moon a escondidas y sin dudas en los juegos me imaginaba como la machona, Sailor Jupiter. Me encantaban los personajes de mujeres rudas marimachos. También me gustaba jugar a la detective, a ver qué ocultaban los otros, los otros siempre me fascinaron, siempre me parecieron seres por descubrir o por desenmascarar. Y desde chica desarrollé una idea algo perversa respecto a la madurez y la muerte. Yo pensaba que mis 17 años serían mi tope de crecimiento y que a los pocos años moriría en un accidente o de una enfermedad terminal que me postraría a una cama a lo mas trágico. Como imaginarás no era una chica muy común. También jugaba mucho a quedarme paralítica o ciega, quería conocer esas historias. Armaba maquetas, inventaba juegos con reglas complicadas que hacía que nadie las juegue, escribía una nueva mitología inventada donde el diablo era una hermosa mujer y casi no había dioses hombres. Los varones me aburrían. Con las chicas me conformaba, pero a ser sincera siempre vi como mis pares a las personas más grandes. Desde chica siempre mis amistades más importantes me ganaban en años. Si me dabas a elegir entre una chocolatada llena de juegos con alguien de mi edad y una tarde de pura conversación con un adulto, elegía esto último. Tal vez por eso la idea de morir joven, porque yo ya me veía a mí misma más grande que el numero que se encendía cada abril sobre la torta.

Suponiendo que existe un Dios, ¿qué le preguntarías? ¿qué le dirías?

Las 12 menstruaciones de Effy

Yo no creo en Dios, pero si existe y aun no se me presentó, cuando lo haga lo observaría un rato, y si supero mi timidez típica del principio, le preguntaría cómo se llama. Después no se qué pasaría, posiblemente estaría muy sorprendida de que existe y le agradecería el que exista. Siempre admiré a la gente de fé, con algo de sana envidia. Aprendí muchos de los que creen en un dios o en los ángeles o en todo aquello que descreo.

Le pedí que me cuente cuatro de sus intervenciones y luego las interpelé:

(Estas y otras se pueden ver en su blog: http://www.effymia.blogspot.com/ )

1 – Etiquetar.
Marcha del Orgullo 2010. Me presenté con una remera de hombre XXL, me la apropié dejando un hombro descubierto. Estampé en ella aquellas etiquetas que pertenecen a mi identidad y que para “el sentido común” es imposible que una persona sea todo eso: JUDÍA y ATEA, MUJER Y TRANSEXUAL, BISEXUAL Y CASTA, EXTRANJERA Y PORTEÑA. Al final de la remera en letras rojas decía el lema donde me proclamaba “POTENCIAL AMENAZA A TUS PREJUICIOS”.

* Definir:

Judía: persona que adoptó valores de dicha religión o se crió con los mismos.

Bisexual: persona que siente atracción física y/o romántica por personas de mismo y distinto género al propio.

Porteña: persona que vive en Capital Federal de manera muy arraigada a su ritmo y valores de ciudad tercermundista creyéndose del primer mundo.

Prejuicio: algo que ejercemos frecuentemente respecto a los otros y que son consecuencia de nuestra educación diaria (o falta de ella) tanto racional como emocional.

2 – Ser.
Semana de Arte Contemporáneo en Mar del Plata 2011. En mitad de una galería te topabas conmigo en ropa interior, acostada en un colchón, con papeles y lápices a mi alrededor. Te pedía que me dibujaras. Transformaba al público en artista, y yo me declaraba una obra que se completaba o destruía con la mirada del otro. La performance se llamaba “Soy tu creación”, y luego, con las casi 300 versiones de mi persona hice un libro de artista llamado “Mira Colectiva”.

* ¿Qué es “el arte” y qué “ser artista”?

El arte es cualquier cosa, y ser artista posiblemente lo seamos todos, solo que no siempre somos conscientes de eso. Pero para ser más específica el arte es cualquier manifestación desde la mas pequeña e insignificante a la cual una persona le da significación. Ser artista me es mas difícil expresarlo con claridad, realmente pienso que todos somos potenciales artistas. Sin embargo, creo que aunque todo pueda ser arte y cualquiera pueda ser artista, no todo es lo suficientemente bueno, y muy pocos están lo suficientemente comprometidos. Tal vez arte es sinónimo de vida, y el ser artista es equivalente a ser un toque vivo.

3 – Menstruar.

Abril 2011. Al cumplirse un año de mi tratamiento de reasignación hormonal emprendí un proyecto en respuesta a todas las personas que me desacreditan como mujer diciendo que no importa lo que haga “nunca lo seré” por el hecho de no menstruar. Me extraje la cantidad de sangre que debería haber perdido en todo el año y la dividí en 13 acciones que interpretan lo que yo creo viví como mis menstruaciones desde abril del 2010 hasta abril del 2011.

* Contanos como fueron las reacciones.

Sin dudas puse el prejuicio al frente. La sangre es tabú y mucho más las menstruaciones. Ya ves que en las propagandas de protectores femeninos siempre es representado como un líquido azul. La frase que da título al proyecto es agresiva, y todo lo que hago o hablo parece agresivo, por lo cual hubo mucho rechazo inicial. Pero quienes lo presenciaron, leyeron o se informaron con mayor profundidad podrían decir que no hay nada más lejos que la palabra agresivo. Mi proyecto es una respuesta honesta a aquellos que me descalifican, no contraataca, no impone, no se queja. Me abro y la reacción es apertura, empatía, más aún las mujeres no-transgénero, porque con varias situaciones que describo se sienten identificadas. Y tuve muchisimas devoluciones personales de personas a las cuales el proyecto le afectó positivamente para repensar cuestiones propias, eso me sorprendió, y me llenó de gratitud el que me hayan escrito y devuelto eso que dí.

* ¿Qué opinás de la cultura trans como un tercer sexo?

Hermosa amenaza

No creo en una cultura trans, creo en una cultura queer. Sí creo en el tercer sexo, así como creo que pueden haber personas que se definan hombre y mujer o roten. Adoro la movida Drag Queen, y me parecen increíbles las travestis que conocí al momento. Más allá del género y las orientaciones, que son muchisimas y vienen en increíbles combinaciones, la sexualidad en sí me parece algo sumamente personal y único. Nadie pasa por las mismas experiencias del mismo modo ni se desarrolla de la misma manera. Lo mejor es conocer al otro y no juzgarlo ni clasificarlo. Siempre digo que la persona que menos se conoce a sí misma en el mundo, sigue siendo la que mejor se conoce. Nunca nadie va a saber algo de vos con más claridad que vos mismo. No dejes que te digan lo qué sos ni quién sos, descubrite e informales de ser necesario. (Sí, lo sé, sonó a campaña política, pero de verdad me angustia cuando no se deja a la persona ser libremente y se le exigen definiciones que tal vez no sean el momento para que las tome o ¿que tal si alguien vive en armonía y feliz siendo indefinido o asexual?)

4 – Prostituir.

Mayo 2011. Al no conseguir trabajo y seguir viviendo en casa de mi madre, sumado a que los gastos del tratamiento me hicieron dudar en si tomar el camino de la prostitución para continuar con mi crecimiento personal, quise exteriorizar mi sensación de asfixia. Aprovechando que mi madre se fué de viaje modifiqué la fisonomía de la casa y la minimicé al máximo en espacio. Puse la mesa en el pasillo y la cama en la cocina, y durante 12 días invité gente a que ocupemos el poco espacio para seguir aumentando el achique. Registré las actividades. El proyecto se llama “Una sirena atrapada en UNA PECERA DE AIRE”. Finalizó con un cumpleaños sorpresa donde el lugar se llenó de globos azules y personas conscientes de mi idea de prostituirme para seguir respirando.

* Contame alguna entrevista laboral donde te hayas sentido discriminada

Ufff. perdón, pero esta aunque no lo creas me es muy complicada.

* ¿Ahora estas trabajando?

Una amiga mía dice que si nos pagaran por la cantidad de cosas que replanteamos, pensamos y accionamos tanto interna como externamente, estaríamos muy bien pagas. Desde Junio estoy desempleada. Al parecer el mes que viene me contratan en un nuevo lugar, tengo ilusión de que sí. Por suerte cuento con apoyo familiar para no caer en la prostitución o recurrir a trabajos con los que no me sentiría cómoda.

Verla.Verme.

Leo las respuestas que Effy me regaló.

Hacer con el arte una voz (una “vos” que nos muestra quién es), un testimonio, un manifiesto, algo incomodo y real.

Termino de armar la entrevista. Almuerzo las ofertas de la semana. Me clavo una paja. No me limpio. Salgo.

Laburo en un callcenter. Me visto para seducir a la normalidad. Atiendo los llamados con una voz que no me pertenece (nadie ve un “vos” real en mí). Prostituyo mi vocación.

Un tritón atrapado en un box.

Lxs travestis se asumen con valentía y no es que se travisten, no, ellxs se visten tal como sienten ser.
Yo me travisto para ocultar todo lo que soy.
A veces me doy vergüenza.

Asco y vergüenza.

“Buenas tardes mi nombre es Lucas Gutiérrez cuénteme en qué puedo ayudarlo”

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