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Hombres en celo, o una forma particular de querer

Buenos Aires – (Boquitas Pintadas)

Hombres en celo

El autor y director de teatro Martín Marcou es un militante y activista a favor de los derechos de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersex y queer (Lgtbiq) desde el arte. Hace pocos días recibió una mención especial de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), la Federación Argentina LGTB  y del sitio Sentido G por su labor artística. Entre sus últimas obras se cuentan Desmesura Vaginal, Rancho Blanco, Tortita de Manteca, Lame Vulva, Quiero pasar una tarde con Franco, Brillosa y Pitón Bebé (esta es la nota que publicamos en este blog).

Marcou, que además es docente a nivel particular, en institutos privados y en cárceles, la semana próxima estrena su nueva obra: Hombres en celo. Conversa con Boquitas pintadas sobre la intención de esta nueva apuesta, qué lo inspiró y reflexiona sobre el amor y las formas particulares del querer en tiempos de hiperconectividad. También se aborda el tema del VIH, en un intento por quitarle dramatismo a ciertas cuestiones desde el humor crudo. “Hombres en Celo hace referencia a un modo particular de querer. Es una toma de posición sobre el amor”, dice. “No creo en amar tibiamente, ni a medias. Me gusta vivir cada uno de los sentimientos que experimento desde las vísceras, los buenos y los malos. Soy muy animal para querer”.

-¿De qué se trata Hombres en celo?

-Hombres en Celo cuenta la historia de cuatro amigos que los sábados van a bailar a un antro gay friendly que se llama Sonajero. Los viernes, el día previo a esa salida, suelen reunirse en la casa de uno de ellos para hablar de lo que vivieron el fin de semana anterior. Ocurre que en la última semana han sucedido algunas cosas en la vida de los personajes, se aproximan cambios y este fin de semana no se parecerá a ningún otro de los que vivieron antes.

-¿Por qué escribiste esta obra?

-Lo hice pensando en lo que sucede con la idea del amor y de los miedos en estos tiempos. ¿Idealizamos esa construcción? A veces siento que todos queremos a todos, pero que en realidad, nadie quiere a nadie. Resulta que ahora que todo va tan rápido, suele pasar que no querés estar más con una persona, pero cuando la dejaste, necesitás seguir conservando su presencia como si fuera un objeto. Siempre se quiere tener o estar con alguien. ¿Quién se anima a apostar y a construir en la era de la inmediatez? ¿Qué pasa con esa necesidad de quererlo todo y no cuidar lo que se tiene? ¿Cómo opera el deseo y las tentaciones en las relaciones? ¿Qué es querer y cómo se quiere en estos tiempos atravesados por la hiper – conectividad?.  En la obra uno de los personajes se muda después de separarse de su pareja, otro se va de viaje, uno declara su homosexualidad y otro, su condición de portador de VIH positivo.

¿Por qué elegiste sumar el tema del VIH?

-Siempre que escribo mis obras, hablo sobre temáticas que me interesan en particular, no estigmatizo, ni demonizo ningún tema. Sólo me hago preguntas sobre lo que me inquieta, me seduce, me moviliza. Me gusta abordar cuestiones que me son aledañas, que me acercan a realidades que me modifican. Me parece que es sustancial visibilizar de un modo natural tópicos que aún cuestan tratar. Hay que poner en relieve manifestaciones reales, porque creo que  es el único modo de perder un poco el miedo.

¿Creés que se sigue estigmatizando a la comunidad LGBT como “grupo de riesgo”?

-El VIH/Sida lamentablemente sigue siendo una enfermedad social. En la obra hay una pelea con ciertos discursos instaurados que a mi entender ya no están vigentes, lugares comunes y frases que lo único que hacen es colaborar con la ignorancia. El VIH/Sida dejó de ser hace tiempo una enfermedad de los gays, para convertirse en una epidemia masiva que se ha cobrado millones de víctimas de cualquier orientación sexual y que se sigue combatiendo con campañas de prevención que, a veces, no son del todo efectivas, pero que son necesarias. La obra intenta ser un ejercicio que combate contra ciertos prejuicios que aún se arrastran en el tiempo. Me interesa quitarle dramatismo a cuestiones vinculadas con el tema y lo hago desde el humor crudo. Me gusta resignificar discursos añejos, actualizarlos.

¿Por qué ese título para la obra?

-Hombres en Celo es genérico  ya que en la obra también actúan mujeres. Hace referencia a un modo particular de querer. Es una toma de posición sobre el amor. No creo en amar tibiamente, ni a medias. Me gusta vivir cada uno de los sentimientos que experimento desde las vísceras, los buenos y los malos. Soy muy animal para querer. Si río lo hago con todo lo que soy, lo mismo si me toca sufrir. No le esquivo el bulto a las sensaciones. Estos personajes son excesivos, pero no lineales, creen en algo y apuestan por eso. Son lo que hacen.

-¿Cómo fue el proceso de escritura?

-El proceso de escritura de mis obras siempre se termina de completar con los ensayos, con lo que cada actor pone de sí y a partir de mi relación con el espacio. Nunca estoy conforme, siempre quito o agrego cosas. Creo en la dramaturgia de ensayos, creo en lo que cada ensayo en sí te aporta, que siempre es un espacio para ajustar lo que se va configurando. Investigué sobre el tema, leí, pero básicamente trabajo desde la intuición.

-¿Quiénes son los actores? ¿Convocás a tus elencos siempre personas homosexuales?

-En este proyecto sólo trabajo con dos personas con las que trabajé anteriormente, el resto son personas con las que trabajo por primera vez. Algunos son gays y otros no. Hay gente con distintas orientaciones sexuales en el elenco porque cuando convoco a un actor u actriz para una obra nunca les pregunto cuál es su orientación sexual ya que son convocados para actuar, no me interesa en lo absoluto con quiénes se acuestan. Pienso que un actor homosexual puede hacer de heterosexual y viceversa y ambos pueden hacer la mayoría de los personajes que se propongan hacer.  Lo que me interesa es que entiendan qué necesito, que sean buenas personas y que se diviertan con el proyecto, básicamente que la pasemos bien.

Hombres en celo estrenó el jueves 15 de este mes; habrá tres únicas funciones. Reestrena el año próximo. Teatro LA CLAC, Avenida de Mayo 1158, Ciudad de Buenos Aires.

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