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Una mariconada de principio a fin

Pedro Almodóvar deja nuevamente su marca con un filme, esta vez inscripto en el género comedia, cuya acción se desarrolla casi por completo en un avión.

Los tres azafatos cantan y actúan el tema "I’m so excited" (The Pointer Sisters, 1982) (Imagen vía www.cinedor.es)

Los tres azafatos cantan y actúan el tema “I’m so excited” (The Pointer Sisters, 1982). (Imagen vía www.cinedor.es)

 

Por Jonathan Feldman* (SentidoG)

“Casi” por completo pues la secuencia inaugural, el evento que da pie para que suceda la historia, ocurre en la pista de un aeropuerto, y tiene que ver con el descuido del personal de la aerolínea Península (nombre sospechosamente similar al de la aerolínea más famosa de España), representado por dos figuras fetiche del director, Penélope Cruz y Antonio Banderas, que interpretan a un matrimonio de empleados de pista que se enteran, en sus cinco minutos de aparición, que serán padres por primera vez.

Una vez en el aeroplano, los personajes y la historia se comienzan a desenvolver de manera automática y sin explicaciones. Asimismo, la tripulación del sector business de la aerolínea posee sus secretos, aunque su sobrecargo (Joserra, interpretado por Javier Cámara, protagonista de Hable con ella) se empeñe en develarlos constantemente.

Los amantes pasajeros se constituye, por un lado, como una parodia al compromiso y la responsabilidad de los cabin crew en un vuelo y, por otro lado, como una reflexión metalingüística y autorreferencial de la carrera del director español y del lenguaje cinematográfico en sí mismo, de modo que tanto el contenido como su forma ayudan a reforzar la coherencia de la carrera fílmica de Almodóvar.

En primer término, la liviandad con la cual los tres azafatos (homosexuales tipificados, amanerados y libidinosos) atienden sus tareas, alcoholizados, drogados y crudamente honestos, da cuenta de una falta de seriedad y sugiere que existe cierta promiscuidad entre los tripulantes de la empresa de transporte aéreo de pasajeros, característica que se estableció como un verdadero mito de las aerolíneas.

Por otro lado, existen elementos formales que dan cuenta de la historia del cine y de la historia del director español. En primer término se puede mencionar la incorporación del elemento musical, relegado en la historia del cine a un género específico, dentro de una comedia que no se desarrolla en el modo “musical” (es decir, aquellos filmes en los cuales el argumento se desarrolla a partir del canto y el baile): la interesante escena que conformó el tráiler de la película en la que los tres azafatos cantan y actúan el tema I’m so excited (The Pointer Sisters, 1982) es una inmersión en la cultura pop y una ruptura genérica, pues introduce un elemento propio de los musicales (que en palabras del tercer azafato, “han matado al cabaret”) y lo pone en función de la comedia.

En segundo lugar se puede mencionar la duración del filme, que se asemeja más al corto La concejala antropófaga (2009) que a cualquiera de los otros trabajos del español. No es un detalle menor la mención de este elemento, porque remite a una especie de licencia que se da el director para discontinuar su saga dramática (su anterior película¸La piel que habito (2011), pareciera haberlo dejado con una inmensidad de personajes y situaciones en el tintero).

Además, el elemento relacional que se encuentra en todos sus filmes es aquí exacerbado en la forma de casualidades: Alba (Paz Vega), pareja actual de uno de los pasajeros (el actor Ricardo Galán, interpretado por Guillermo Toledo), se intenta tirar por el viaducto justo en el momento en el cual recibe una llamada de su hombre a su celular, que cae accidentalmente en la cartera de Ruth, el amor anterior del mismo Ricardo; Norma (Cecilia Roth) es jefa de la hija del Sr. Más (José Luis Torrijo), etc.

La particularidad de Los amantes pasajeros no radica en la variedad y multiplicidad de relaciones homosexuales entre los tripulantes que se descubren a lo largo del viaje (pues es característico en el español completar sus personajes con un gran abanico de opciones gay), sino más bien en la forma en la cual se dirigen entre ellos, siempre en forma femenina (excepto el piloto y el copiloto, uno bisexual y el otro un “heterosexual” a quien le gusta “comer la polla”) y con agresión pero también comadrería.

En definitiva, Pedro Almodóvar intuye que las relaciones humanas son complejas y que la sexualidad no se delimita en los primeros años de la adolescencia o “joven adultez”, como se titula hoy en día a ese período entre los 20 y los 35 años, sino a lo largo de toda la vida. Como anuncia el título de este artículo, la vida para Almodóvar es una mariconada de principio a fin.

*Licenciado en Crítica de Artes y director general de CYTA -cursos y talleres de arte-.

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