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Diego Beares vuelve a salir a la cancha con “Tenis”

(SentidoG)

Diego Beares reestrena "Tenis" el jueves 27 de marzo a las 22:30 hs en el teatro El Piccolino.

Diego Beares reestrena “Tenis” el jueves 27 de marzo a las 22:30 hs en el teatro El Piccolino.

Diego Beares es un joven actor, autor y director de teatro argentino que ya ha estrenado seis obras en el circuito off de la Ciudad de Buenos Aires. Además, es uno de los dos pilares de la productora de contenidos teatrales Kinkimit Studio junto al arquitecto y artista Roberto Mendez Valladares.

Sus obras suelen tratar la temática gay desde un punto de vista fresco y moderno; no es el centro de la acción sino un condimento de las historias con el objetivo de lograr su naturalización. Una de sus obras más exitosas, Tenis, tuvo una primera temporada allá por el año 2012 en el teatro El Piccolino con excelentes críticas y más de dos mil espectadores. Este año, Diego decidió reponer la obra que tantas satisfacciones le ha dado en la misma sala, con un elenco renovado y las ganas de integrar a toda la familia en una comedia en la que un adolescente se enamora de su profesor de tenis.

Nos sentamos con Diego a hablar acerca del reestreno de Tenis, del enfoque de la temática gay en su trabajo y de cómo logró que Natalia Oreiro fuese una de las protagonistas de su obra.

¿Cómo nace Tenis?

La historia surge a partir de mi primer obra, Marejada. Una productora ve la obra y me convoca para hacer 10 capítulos para presentar en el INCAA. De ahí surge la idea de que el protagonista, que vivía en un country y jugaba al tenis, se enamora de su profesor. Y así fue como nació Tenis. Este chico tenía un grupo de amigos que también jugaban al tenis y así fue como se me ocurrió hacer una comedia.

¿Tenías antecedentes en el género antes de escribir la obra?

Yo venía de hacer La Soledad que era un dramón que no tenía nada que ver con la temática LGBT sino que estaba basado en el caso de María Soledad Morales. La idea era tocar el tema de la homosexualidad en la adolescencia desde la comedia, teniendo en cuenta que no hay ningún personaje que es homosexual salvo el protagonista. Mostrar cómo este chico gay puede vivir la adolescencia de una manera más onírica, más relajada. Así es como se enamora de su profesor de tenis en un lugar al que no quería ir. Quizás es algo que está un poco estereotipado, que un chico gay no va a querer ir a un lugar de “hombres”. La mamá quiere que vaya a jugar con chicos como él, que deje de estar encerrado jugando con la computadora.

¿Cómo delineaste a Salvador, el personaje principal de la obra?

La idea era jugar un poco con eso de las nenas que sueñan con casarse con el príncipe azul. Y un poco Salvador es esto. Como cuando éramos chicos y pegábamos el póster del famoso del que estábamos enamorados. El objetivo era naturalizar un poco esta situación, que quizás un chico de 16 años pueda pegar un póster de David Beckham en su cuarto sin ningún problema, tomándolo como algo súper común. Y creo que con Julián Bass, el actor que interpreta a Salvador, hemos creado un personaje entrañable con el que seguiría haciendo mil cosas.

SALVADOR

¿Cómo fue la recepción del público durante la primera temporada de Tenis en el 2012?

La primera temporada fue súper exitosa, hemos tenido críticas hermosas, tanto de los medios como de los espectadores. Empezamos con un público que eran conocidos y amigos, después empezó a llegar el público gay y al final terminaron viniendo familias, que fue lo más importante para todos y lo que nos hizo llevar a hacer El Club el año pasado, que es como una segunda parte de Tenis. Una de las críticas que nos hicieron decía que es un relojito; es una obra corta, dura un poco menos de una hora, es muy rápida, es divertida, es eficaz. Es una obra a la que le tengo mucho cariño.

¿Cómo está conformado el elenco de Tenis en esta nueva temporada?

Los tres protagonistas son los mismos: Leo Lugón, Julián Bass y Sofía Romano, además de Facundo López con quienes yo vengo trabajando hace años. Y después incorporé tres chicos nuevos al elenco; Lautaro Carusso que ya había estado en El Club y dos chicos que ya habían audicionado conmigo para otros proyectos, Julián Outeda y Nicolás Russell. Y tiene el aditamento de contar con Natalia Oreiro en la voz en off como la mamá de Salvador, que es otra de las protagonistas de la obra. En este caso la voz en off interactúa y tiene un rol súper importante.

¿Cuáles son los cambios que le hiciste a la obra para esta nueva temporada?

Los cambios que hay son para renovar, para refrescar. Yo siempre digo que una segunda temporada es mejor que la primera por el hecho de que estamos más maduros, podemos jugar más, podemos encontrar otras cosas y los cambios tienen que ver con eso. No hay cambios de texto, no hay casi cambios en la dirección tampoco. Cuando nosotros hicimos Tenis en el 2012, el promedio de edad del elenco era de entre 20 y 21 años y ahora los chicos tienen 24 casi todos, entonces hay una maduración personal que se ve reflejada a la hora de actuar.

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¿Cómo lograste involucrar a Natalia Oreiro en la obra?

La realidad es que cuando empezamos con Tenis yo quería tener la voz en off de alguien interesante para que hiciera a la madre de Salvador. Recién se había aprobado el Matrimonio Igualitario, entonces me parecía que era una movida importante meter a alguien que se involucrara y contara la historia desde otro lado. Habíamos pensado en varios nombres como Catherine Fullop o Florencia de la V. Un día sin poder dormir se me ocurrió: “tiene que ser Natalia Oreiro, ya está”.

¿Cómo fue el contacto con Natalia para lograr su participación en la obra?

Julián Bass estaba haciendo la coreografía de unos de los desfiles de Las Oreiro, entonces decido ir, prepararle una carpeta y tratar de dársela. Yo la encaré a la salida que estaba llena de periodistas y le dije: “mirá Natalia, te pido disculpas por arrebatarte así en este momento, pero quiero proponerte algo. Quiero que leas esta obra, yo soy director de teatro y me encantaría que hicieras el papel de la mamá de uno de los protagonistas”. Y ella me dio la tarjeta de su agente de prensa para que nos pusiéramos en contacto.

¿Y qué pasó después de ese primer acercamiento?

Yo recién me había mudado a mi estudio y la dueña que me lo alquila se llama Natalia también. Entonces, pasaban las semanas y Nati Oreiro no se comunicaba, ya medio que lo daba por perdido. Un día me llaman a mi teléfono personal y cuando atiendo me dicen: “hola Diego, habla Natalia” y yo le respondo pensando que era la dueña del estudio. Entonces me dice: “mirá, leí la obra y me encantó, la quiero hacer, me gustaría ver un ensayo”… ¡y yo recién ahí caí que estaba hablando con Natalia Oreiro! Ella acababa de tener a su bebé y era semana santa. Yo obviamente le pedí que me dijera cuando podía ella y nosotros nos adaptábamos. Vino a un ensayo acá al estudio, le encantó y el domingo siguiente estábamos en su casa grabando las voces en off con una predisposición increíble de su parte.

¿Cómo fue la experiencia de dirigir a alguien como ella?

Para mí fue un placer dirigirla. Además, esta era mi tercer obra y tener la posibilidad de que ella me diga “¿te gusta así? Vos decime, dirigime…” fue increíble. Porque perfectamente podría haber agarrado el texto, grabado las voces como a ella le parecía, me las mandaba y listo. Ella propuso, jugó, se divirtió. Y sin duda, la obra no sería lo que es si ella no hubiera puesto la voz. Sobre todo porque su voz es un personaje, no es una voz en off aislada que se usa para algo específico como presentar o anunciar algo. Ella es la mamá de Salvador e interpretó un personaje hermoso que a mí me dio el placer y la satisfacción de poder dirigir y trabajar junto a ella que es una mega estrella que no suele hacer este tipo de cosas. Ahí es cuando ves la humildad de los grandes y cuando ellos ven el talento y el sacrificio.

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¿Cómo fue que el tema de lo gay se convirtió en un elemento presente en casi todas tus obras?

Yo siempre digo que no soy militante, en ningún momento fue mi intención meterme de lleno en eso. Marejada era una obra muy chiquita, muy personal, que narra una situación de conflicto que tiene un chico con su abuela y con su madre. Y en el medio pasan otras cosas que tienen que ver con el despertar sexual de la adolescencia, donde hay una relación homosexual. Fue mi primer obra y tuve muchos elogios. Además, me invitaron al festival Judy Garland con gente como José María Muscari, Mariela Asensio y Maruja Bustamante. Para mí fue mucho porque yo no me sentía referente de nada y de golpe terminamos haciendo la obra durante un año y medio.

Al no considerarte activista, ¿por qué fue que decidiste meterte con temas como el del Matrimonio Igualitario en tu trabajo?

Cuando empecé a trabajar en los capítulos para el INCAA, justo estaba el debate por la ley de Matrimonio Igualitario. Mi pregunta era: ¿por qué cuando nosotros crecemos ser gay es algo que está mal visto? Al menos para la gente de cierta generación para arriba, quizás hoy en día no pasa tanto. Porque la aprobación del Matrimonio Igualitario sienta un precedente. Antes de que existiera la ley, ser gay estaba mal porque para la sociedad vos estabas afuera de un montón de cosas. Entonces mi idea con Tenis era asentar esta idea de que a ese nene que nace a partir de ese momento y a su familia les vas a modificar en algo la cabeza. Porque van a ver a dos hombres que se casaron hace 20 años y tienen hijos y una familia tradicional. Y creo que eso es lo interesante y lo que a mí me lleva a escribir Tenis. Contar desde ese lado esa posibilidad que le estábamos abriendo nosotros como sociedad a un montón de nenes de poder pensar y proyectar de esa manera. Que los homosexuales también podemos ser referentes de eso, de esa fantasía de casarse con el príncipe azul. Yo hoy la obra la veo y la noto muy actual y tenemos planes de llevarla a otros países donde el Matrimonio Igualitario no está reglamentado y desde ese ángulo la veo muy de vanguardia.

Tenis, una comedia de Diego Beares. A partir del jueves 27 de marzo, todos los jueves a las 22:30 hs en el teatro El Piccolino, Fitz Roy 2056. Reservas al 4779-0353 o en la página del teatro.

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