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La FALGTB pidió audiencia con los senadores

Por Pedro Lipcovich – Buenos Aires (Pagina 12)

La FALGTB pidió audiencia con los senadores

Los dirigentes de la Falgbt pidieron audiencia con cada uno de los senadores. Ya contabilizan 27 votos a favor y 18 en contra. El resto está en duda o no se expidió. También sostienen que en comisión habrá dictamen de mayoría.

Veintisiete senadores estarían dispuestos a votar a favor del matrimonio “para todas y todos”, 18 estarían en contra y otros 27 en duda, según las últimas estimaciones de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt). Los militantes de la Federación son optimistas: “Varios legisladores que se oponían empezaron a repensar su posición a partir del debate en Diputados, que fue muy consistente”. Además, “vamos a dialogar con los senadores para aclarar por qué es falso que este proyecto altere la Ley de Adopción: las adopciones por personas homosexuales ya están permitidas, sólo que, al autorizarse el matrimonio, será posible la patria potestad compartida. A esta altura, sostienen, “estamos en condiciones de obtener dictamen de mayoría en la Comisión de Legislación General”, la única que debe dictaminar antes del debate en el recinto. Más allá de los resultados, el trabajo que vienen haciendo los activistas para dialogar con los senadores, uno por uno, ayuda a reflexionar sobre cómo puede hacer un sector de la sociedad civil para incidir legítimamente sobre el Congreso, a la hora de impulsar una ley que le concierna.

“Pedimos audiencia a todas las senadoras y senadores de la Nación, y en particular a Liliana Negre de Alonso (presidenta de la Comisión de Legislación General), para acercarles nuestros argumentos a favor de la ley de matrimonio para todas y todos”, anunció María Rachid, titular de la Falgbt. Esteban Paulón, secretario general de la entidad, contó que mañana “nos reuniremos con los senadores María Eugenia Estenssoro y Rubén Giustiniani: ya sabemos que están a favor, pero nos importa comprometerlos y coordinar con ellos el trabajo”.

Distinto es el caso de la senadora santafesina Roxana Latorre, cuyo voto aún no estaría decidido: “Ante todo se reunirán con ella, en Rosario, representantes de la organización Vox, que integra la Falgbt. El criterio es que primero actúen las organizaciones locales, ya que la ley no es invento porteño, sino también una demanda de las provincias”, explicó Paulón.

En el caso de Salta, los senadores Juan Carlos Romero y Juan Pérez Alsina votarán en contra y la senadora Sonia Escudero todavía no definió su voto, pero, además, cuando se aprobó en Diputados, los siete legisladores de esa provincia votaron en contra: “¿Cómo es que ninguno apoyó una opción que representa a una parte importante del electorado? Lo denunciaremos mediante una acción concreta en esa provincia; esperamos que eso motive a los senadores para cambiar su voto”, anticipó Paulón.

El caso de la senadora sanjuanina Marina Riofrío sería uno de “varios que habían anunciado su voto en contra pero lo repiensan a partir del debate en la Cámara de Diputados, que fue muy bueno y consistente: quieren más información, que podrán obtener en las entrevistas que hemos pedido”, comentó el dirigente de la Falgbt.

Además, anunció Paulón, “hablaremos con un grupo de senadores radicales, entre ellos Luis Petcoff, José Cano, Roy Nikisch y Mario Cimadevilla, que estarían a favor de otorgar el derecho al matrimonio, pero dudan sobre el tema de la adopción, que fue manipulado por sectores opuestos al proyecto”.

Rachid explicó que “el proyecto no modifica la Ley de Adopción, que no discrimina sobre el sexo del adoptante: ya hay muchas familias de gays o lesbianas que tienen hijos, propios o adoptados por uno de los progenitores. La diferencia será que, cuando puedan casarse, la patria potestad será compartida, como lo es ya en el matrimonio: eso es lo que dice el proyecto, y permitirá que no ya uno solo sino los dos padres puedan compartir con el hijo su obra social y legarle bienes o una pensión”.

De los 72 senadores, 27 podrían votar a favor, 18 en contra y 27 están en duda o no dieron a conocer su decisión. Ayer, “la senadora Liliana Fellner (Jujuy) confirmó su voto a favor”, anunció Paulón, y pronosticó: “Contamos con alcanzar dictamen de mayoría en la Comisión de Legislación General”, donde el proyecto tendría ya siete de las ocho firmas necesarias.

El poder de nombrar

Por Roy Cortina *

Con la media sanción que la Cámara de Diputados ha dado a la ley que consagra el matrimonio para todos y todas, Argentina ha dado un paso trascendente en el debate de la igualdad, que apunta a ampliar las libertades y poner fin a una exclusión que la realidad ha vuelto anacrónica.

Entre los argumentos de quienes en el recinto se opusieron a esta ampliación igualitaria del derecho al matrimonio se destacaron aquellos que planteaban el establecimiento de una unión o enlace civil para estas parejas, como una figura diferenciada de la institución matrimonial a la que, por lo general, tampoco le otorgaban los mismos efectos y alcances.

Este tipo de figuras jurídicas constituyó un logro del movimiento LGBT, en esa lucha cuyo objetivo último ha sido la recepción legal, en el orden nacional, del matrimonio entre personas del mismo sexo.

El matrimonio no es una institución inocua, sino que tiene connotaciones prácticas innegables en la vida cotidiana de las parejas que asumen este compromiso, tanto en la esfera civil como en la de la seguridad social. Resultaría discriminatorio que la ley reconociera a las parejas de personas del mismo sexo los mismos derechos que tienen las heterosexuales, pero bajo un nombre diferente.

Es tiempo de avanzar. La noción de “separados pero iguales” viola lisa y llanamente el principio constitucional de la igualdad cuya reivindicación exige que sean los mismos derechos con los mismos nombres.

Lo contrario implicaría reproducir, a través de la ley, un mensaje simbólico pedagógicamente hostil, porque como señalan los principales lingüistas del siglo XX, nombrar es poder.

A nadie se le ocurriría en nuestra cultura llamar al derecho al voto conquistado por las mujeres “participación política femenina”. Tampoco que los integrantes de la comunidad judía, de la musulmana o de cualquier otra fueran inscriptos al nacer en un registro separado.

De la misma manera, las parejas del mismo sexo que desean formalizar su unión no deberían quedar sujetas a normas diferentes de aquellas que rigen el matrimonio de las heterosexuales.

No hay ninguna razón tradicional o religiosa atendible o suficiente para impedirles que se casen. Vivimos y legislamos en un Estado laico y en su ámbito –como bien lo sostiene Beatriz Gimeno– “los diccionarios tendrán que adaptarse a la realidad y no la realidad a los diccionarios”.

Las palabras tienen un valor importantísimo. Regular la unión civil para unas parejas y reservar el matrimonio para otras importaría continuar condenando a las integradas por gays y lesbianas a una ciudadanía de segunda.

El simple reemplazo en el Código Civil de las palabras “hombre” y “mujer” por la de “contrayentes” hará que numerosas familias de nuestro país comiencen a ser respetadas y protegidas por el Estado. Es nuestro anhelo que el Senado dé un pronto tratamiento y aprobación a esta ley significativa, porque seguir sosteniendo que tales o cuales personas no son “dignas” de ese respeto y esa protección es, lisa y llanamente, un acto de violencia.

* Diputado nacional. Partido Socialista.

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